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Agradecemos a la CPC:

“Esta donación nos alienta y alienta sobre todo a nuestros trabajadores”

Juan Cristóbal Romero, director ejecutivo de la fundación, agradeció haber sido beneficiados con parte del Fondo Privado de Emergencia para la Salud de Chile que lideran grupos empresariales, empresas y empresarios. Con el aporte, la fundación podrá reforzar la seguridad sanitaria de las 4.500 personas que están en cuarentena en sus residencias y de los 1.500 trabajadores que los cuidan, por los próximos tres meses.

Por Ximena Torres Cautivo

 

Todos con mascarilla, pero con una sonrisa de agradecimiento y esperanza en la cara. Así estaban ayer los representantes de fundaciones que trabajan con los más pobres, vulnerables y excluidos: adultos mayores, personas en situación de calle, enfermos crónicos, familias que viven en campamentos. Desde Fundación Las Rosas hasta Fundación Nuestros Hijos, que apoya a niños con cáncer en tratamientos oncológicos, pasando por organizaciones tan diversas como Techo, Las Hermanitas de los Pobres, Fundación Pro Salud Renal y el Hogar de Cristo, recibirán recursos del Fondo Privado de Emergencia para la Salud de Chile, impulsado por la Confederación de la Producción y el Comercio (CPC) y sus seis ramas -construcción, industria, agricultura, minería, comercio y bancos e instituciones financieras-.

Juan Sutil, presidente de la Confederación, informó que el Fondo, que tiene como principal objetivo “colaborar y trabajar en las necesidades más apremiantes de la actual emergencia sanitaria, será destinado a distintas fundaciones que atienden a grupos de riesgo del Covid-19”.

Juan Cristóbal Romero, director ejecutivo del Hogar de Cristo, agradeció esta contribución solidaria de las grandes empresas productivas de Chile. Dijo: “En momentos tan críticos como los que estamos viviendo, estas iniciativas colectivas para ir en ayuda de los sectores más vulnerables y, por lo mismo, en riesgo extremo frente a la pandemia, son más necesarias que nunca. En nuestro caso y en lo inmediato, estamos muy contentos y agradecidos porque esta contribución beneficiará a 6 mil personas: 4.500 son los adultos mayores, los hombres y mujeres con discapacidad mental, las personas en situación de calle que están en cuarentena en 144 programas residenciales del Hogar de Cristo a lo largo de Chile. Y 1.500, trabajadores y trabajadoras de la salud y sociales que hoy están cuidando la vida de estas personas frágiles e indefensas. El aporte de la CPC se materializará en la compra de insumos de seguridad básicos, como mascarillas, guantes, vestuario de aislación, equipos de oxígeno, entre otros, que nos permitirán al menos por los próximos tres meses mantener el trabajo seguro en las residencias, resguardando el riesgo de contagio”.

Precisó que a diario los trabajadores de estos programas del Hogar de Cristo requieren de 8 mil mascarillas y 4 mil pares de guantes, entre otros insumos mínimos, para atender con seguridad a los casi 4.500 acogidos en sus residencias. Hoy la fundación ya no cuenta con estos implementos y está haciendo un llamado a las autoridades para que puedan entregárselos, porque los que encargaron no les llegarán hasta dentro de unos 15 días más, y se necesitan con urgencia ahora. Agrega que “la situación es difícil y se hace cada vez más crítica, pues con los distintos cordones sanitarios y cuarentenas preventivas en las distintas comunas y ciudades, hemos debido hacer reemplazos, reforzar turnos, organizar traslados, incurriendo en gastos extraordinarios, totalmente fuera de presupuesto. En paralelo, los aportes de nuestros socios, de esas casi 400 mil personas que nos apoyan cada mes, se están volviendo muy difíciles de recaudar por las cuestiones prácticas, sanitarias y económicas por todos conocidas. Y sabemos que aparecerán nuevas urgencias a medida que los contagios aumenten. Por eso, esta importante donación nos alienta. Alienta sobre todo a nuestros trabajadores y fortalece su compromiso con las personas en extrema pobreza y vulnerabilidad que atendemos”.

El incremento de las necesidades de las que habla Juan Cristóbal Romero es evidente, porque además de los programas residenciales de la fundación, están los domiciliarios y otros que inevitablemente irán surgiendo, como el apoyo a las familias de los niños de los jardines infantiles, de los alumnos de las escuelas de reingreso, de las personas con consumo problemático, que si bien no son parte de la población de riesgo desde el punto de vista sanitario, sí lo son desde el punto de vista económico. “En ese amplio universo hay padres y madres que tienen trabajos precarios o no tienen ninguno, con ingresos inestables, con enormes dificultades de acceso a la salud, educación, trabajo, pensiones, vivienda. Apoyar a esos grupos que a causa de la pandemia hoy se han vuelto aún más vulnerables y empobrecidos, requiere de la voluntad y el esfuerzo de todos”, concluyó Juan Cristóbal Romero.

 

 

 

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