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La noche más larga

al ritmo del kultrún y el longin

Con una interesante ceremonia mapuche llamada llellipún, celebramos la noche más larga en la Hospedería de Hombres Padre Álvaro Lavín, la más grande de Chile, ubicada en la comuna de Estación Central. Ahora, que el 21 de junio coindice con el Día de los Pueblos Originarios, hicimos esta rogativa ancestral que intrigó a varios residentes extranjeros, tanto como les gustó la comida final.

Por María Teresa Villafrade

Ninguno de los casi 50 hombres que están pernoctando en la hospedería de Hogar de Cristo quiso perderse esta ceremonia tradicional del pueblo originario más numeroso de Chile: los mapuche, que con ocasión de la noche más larga, fueron invitados especialmente a celebrar el solsticio de invierno.

Exactamente a las 20 horas llegó María Hueichaqueo, facilitadora del Programa de Salud Intertercultural y Medicina Mapuche Kintu Rayen, de la comuna de La Pintana y presidenta de la Asociación Indígena Mapuche Taiñ Adkimn, acompañada de varios concelebrantes. Luego de saludar, repartieron ramas de canelo a todos los asistentes.

El jefe de la hospedería, Alex Valenzuela, los recibió y comentó que no era la primera vez que en el recinto se realiza esta ceremonia ya que en años anteriores y antes de la pandemia, esto se hizo ocasionalmente con participantes peñi en situación de calle.

“Esta es la única hospedería en Santiago para hombres jóvenes. De 18 a 55 años que buscan un lugar donde cobijarse para pasar la noche, pero sobre todo requieren un espacio para empezar una nueva vida. El año nuevo mapuche es eso, empezar un nuevo ciclo de vida y, por eso, agradecemos que estén aquí”, dijo.

El director social nacional de Hogar de Cristo, Paulo Egenau, contó la gran emoción que le producía estar presente en el lugar donde trabajó hace 33 años, ayudando a jóvenes que tenían problemas con la justicia.

“El Hogar de Cristo siempre se ha planteado el trabajo con personas en situación de calle con dos miradas: una es el respeto a su dignidad; la segunda, la búsqueda de una solución de vivienda por la cual venimos abogando ante las autoridades hace largo tiempo y que esperamos pronto se transforme en política pública”, agregó Paulo Egenau.

CON TODO EL NEWÉN

Antes del inicio de la ceremonia, María Hueichaqueo junto a varios integrantes de la comunidad mapuche Taiñ Adkimn, contó que tienen un centro ceremonial en la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de Chile, en el paradero 34 de Santa Rosa, al que invitó a los residentes de la hospedería.

“Las puertas están abiertas y ustedes serán recibidos con mucho cariño y también con mucho respeto”, dijo y luego agregó: “Queremos agradecerles por darnos la oportunidad de estar con ustedes. Esta noche es muy importante para los pueblos indígenas y en especial para el pueblo nación mapuche. Hoy hacemos una ceremonia del cierre del ciclo de la naturaleza, pero también reiniciamos un nuevo ciclo. Sabemos que nuestra madre tierra, Ñuke Mapu, la está pasando muy mal con toda esta situación de cambio climático y  el daño al medio ambiente que se está produciendo desde hace muchos años. La Ñuke Mapu nos da la oportunidad de volver a empezar y tengan la seguridad que ustedes también están teniendo esa misma posibilidad en sus vidas. Con las lamnguen (hermanas) les enviamos todo el newén, toda la fuerza y sabiduría necesaria para seguir caminando y avanzando”, dijo.

Con un canelo al centro, rodeado de vasijas que contenían productos de la tierra, como semillas variadas y piñones, procedieron a realizar la ceremonia con las plegarias de agradecimiento a la Ñuke Mapu en las que todos participaron al ritmo cadencioso del kultrún y el longin, aprovechando de ser “limpiados” con humo de salvia.

Migrantes residentes en la Hospedería, venezolanos y colombianos, mostraron mucho interés por los nombres y sentido de los instrumentos musicales. Y alguien cerró la ceremonia celebrando la hermandad de etnias, pueblos y nacionalidades.

Una noche importante que culminó con un delicioso banquete preparado por Willimapu especialmente para la ocasión. Abundaron los poñü ka piñón (mix de papas y salsa de piñones), las Yiwiñ Kofke (sopaipillas, el tradicional pan frito mapuche) y mellas, el pan ancestral williche elaborado en hoja de pangue.

Lo que mata no es el frío; es la indiferencia

Utren lagumlai welu ka wele feita lagum wecha

 

 

 

 

 

 

 

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