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Sin techo

Más de 500 personas deambulan por las calles de Antofagasta

¿Cuánto influye en esto el entramado familiar y la falta de políticas públicas preventivas, como por ejemplo, atención psicosocial y soluciones habitacionales definitivas? Según cifras de Hogar de Cristo, más de 500 personas viven en situación de calle en la ciudad de Antofagasta. Acá sus testimonios entregan alguna luz del problema y una posible solución

Por Matías Concha P.

“Todos los de la calle vivimos así por alguna razón, algo pasó, no es porque sea rico o bonito, o porque nos guste solo el hueveo, no. En mi caso, quedé cesante, mi hijo no me habló más y caí en una depre sesión que me dejó convertido en un alcohólico”, revela José, quien desde hace 2 años sobrevive en las calles de Antofagasta. Dice que lo más difícil de sobrellevar en la calle es la violencia que sufren las personas más excluidas, especialmente de noche. “Hace poco me asaltaron, me robaron mis zapatillas, mi comida, me agarraron como cuatro tipos. No tuvieron piedad, me tajearon y me cortaron la pierna. Fue súper peligroso, denigrante, la noche acá es así”.

Cada vez es más frecuente la presencia de personas en situación de calle en el centro y en el borde costero de la ciudad, aunque también hay otros que toman rumbos distintos, instalándose en parques y calles céntricas, como en el Odeón de la Plaza Colón. A esto hay que sumar la presencia de cientos de extranjeros que dependen de la caridad de las fundaciones, de los municipios, del gobierno.

Como Roberto Carlos (24) y su esposa Yoauri (30), ambos venezolanos, que cruzaron la frontera por Colchane, Región de Tarapacá, en la frontera con Bolivia. Ellos dicen que desde hace dos semanas viven en la ciudad, junto a sus dos hijos, Nicole (10) y Jesús (6). “En ningún país me tocó vivir en la calle, pero hay que salir adelante, ahora estoy trabajando como limpiador de parabrisas en las esquinas. Pero no ha sido fácil, me han gritado que me vaya, que me devuelva a mi país. Vivir en la calle es penoso, me paso la tarde buscando sombra para los niños, y en la noche duermo poco porque hago guardia para que no se meta alguien a nuestra carpa”.

Respecto al aumento de personas viviendo en las calles de la ciudad, el secretario regional ministerial de Desarrollo Social y Familia, Patricio Martínez, comenta: “Nosotros tenemos una serie de dispositivos de ruta para estas personas, además del albergue San José. Sin duda, la gran cantidad de migrantes que han llegado a la ciudad hace más notorio este problema”.

Por otro lado, según el último Registro Social de Hogares -con datos del 21 de diciembre de 2021-, Antofagasta tiene 332 personas en situación de calle, lo que se traduce en un aumento de 65 individuos en comparación a la cifra de 265 registrada antes de la pandemia.

La Ruta Social de Hogar de Cristo

En la noche, nos sumamos a uno de los grupos de voluntarios de Hogar de Cristo que atienden con comida caliente, atención médica, abrigo y sobre todo conversación y afecto a los grupos de personas en situación de calle. En ese contexto conocemos a Claudia (28), venezolana, madre de dos niñas, una de 8 y otra de 9 años.

–Ya se nos han tratado de meter borrachos a la carpa así es que no nos queda otra que dormir con un ojo abierto. Yo era de las personas que no entendía cómo familias podían estar en la calle, me preguntaba: ¿Por qué no arriendan una piecita? Ahora entiendo, acá no es fácil conseguir trabajo, hay mucha xenofobia, me han gritado: ‘Sinvergüenza, busca trabajo’. Pero de corazón le digo que no hemos encontrado.

Cada domingo, los voluntarios realizan una ruta en los distintos sectores de la comuna. De acuerdo a Andrea Cox, jefa social territorial del Hogar de Cristo en Antofagasta, en esta ruta se pudo realizar un catastro que contabilizó a unas 500 personas en calle. Pero esta población es muy volátil y es difícil ubicar a los individuos.

“Los mismos voluntarios nos han alertado, que son distintas las personas o que se fueron, por lo que tienen que prestar ayudas rápidas, entregando en dos días frazadas o atención médica, por ejemplo”, agrega, Andrea.

Gonzalo (72) es una de las personas que la Ruta Social visita los domingos. Su ruco está ubicado en el borde costero de la ciudad. “Estoy mejor de salud, a pesar de tener tuberculosis, porque no he tenido crisis últimamente. Hay que aguantar, ya se viene el invierno y el frío es bravo para uno. Pero bueno, los del Hogar de Cristo me cuidan, me han llevado al hospital. Ya son 10 años de esta vida, no me quejo y para mí este lugar es mi casa”.

En cuanto a medidas sociales, Andrea Cox afirma que “como institución hemos visto que la solución no es el albergue, no es la respuesta de corto plazo, sino pensar en restituir el derecho a la vivienda. Ahí es donde hemos contemplado un piloto del programa Vivienda Primero, que en Antofagasta no está presente todavía, pero estamos viendo que sea posible. Es un proyecto donde con personas en calle, acompañadas por un equipo psicosocial, reciben una casa para no más de tres habitantes, y sin ninguna condición previa. Las personas efectivamente cuando tienen una vivienda, logran subsanar todas las otras dificultades, como la salud física y mental, o alguna problemática de consumo”.

La invitación, entonces, es a valorar sus experiencias de vida y dejar a un lado los discursos moralistas y cuestionadores. Centrándonos en cómo definimos el problema y su solución; Vivienda Primero, parece ser la alternativa más viable.

 


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