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Paola Yankovic hizo talismanes con jóvenes de Mapumalén

Cuatro mujeres del programa terapéutico residencial Mapumalén dieron rienda suelta a su creatividad y de la mano de la escultora aprendieron a trabajar la técnica del metal fundido creando talismanes con un mensaje especial.

Por Jacqueline Otey A.

Paola Yankovic es una escultora chilena reconocida por su espíritu solidario. Hace poco invitó a cuatro jóvenes del Programa Terapéutico Residencial Mapumalén, de la fundación Paréntesis del Hogar de Cristo, a participar en su taller de talismanes angelicales, inspirados en los 7 arcángeles y sus colores. Los mismos que, según cuenta, están presentes en las ágatas que se mezclan con el metal fundido y que para cada persona tienen un mensaje especial. “Los talismanes son purificadores, tienen una energía muy linda”, explica con estusiasmo.

La artista recibió a las usuarias -que llegaron acompañadas de personal del programa en el amplio espacio donde trabaja en la comuna de Independencia. En ese galpón inmenso, ella da vida a sus creaciones de metal fundido a temperaturas altísimas.

Para Paola Yankovic, el taller con las chicas de Mapumalén -que en lengua mapudungun significa “tierra de adolescentes”-, fue una experiencia inolvidable. “Las niñas llegaron de una forma y salieron de otra, poco a poco se fueron soltando. Fue mágico lo que pasó con ellas. Me pareció impresionante ver cómo gozaban con cada cosa que hicieron con sus manos. Además, rescato el lado humano, me contaron sus historias, fuimos trabajando juntas… Al final, todas querían ser artesanas”.

La escultora comenta que el taller le permitió entregar “una gotita de luz” a cada una de las adolescentes. “Hicimos tres talismanes que ellas trabajaron muy bien. Les expliqué sobre los colores que las identificaban y cómo estos vienen de la naturaleza. Las que tenían hijos hicieron plaquitas para ellos porque querían dejarles un legado. También hicimos piezas con siete palabras como amor, paz, humildad, energía, belleza, plenitud y armonía, que más adelante incluiré en la base de una cruz de alquimia que estoy preparando y es mi sueño (…). Fue un gran crecimiento espiritual”.

Según la alquimista, la actividad con las acogidas fue una experiencia muy fuerte desde la humildad: “Es increíble observar cómo se tocan sus corazones cuando uno es auténtico y las escucha. El hecho de que ellas pudieran desarrollar algo, las empoderó. Sentí una fuerza especial, muy linda… Me dejó muy contenta el cariño de ellas”, explicó.

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