Desde que los incendios arrasaron con buena parte de varias localidades de las regiones de Ñuble y Biobío, muchas organizaciones de la sociedad civil, además de Hogar de Cristo, se instalaron de inmediato a entregar ayuda a los más de 20 mil damnificados por esta catástrofe. Remar Chile es una de ellas.
En el sector El Pino, el 80 por ciento de las viviendas resultaron destruidas por las llamas. En la multicancha ubicada a un costado de la ruta que une Concepción con Cabrero, se centraron las ayudas. Allí funcionó durante un mes y medio, el comedor solidario de Remar, una oenegé que está presente en más de 70 países y cuya sigla significa “Rehabilitar a los marginados”. Su fuerte son residencias para personas con consumo problemático de alcohol y drogas.
La voluntaria Evelyn González, a cargo del comedor solidario, explica: “Cuando vimos los incendios y el llamado a donar alimentos no perecibles, de inmediato pensamos en que los afectados no tenían nada para poder cocinar. Sin luz todo este tiempo, sin cocina, nada, lo perdieron todo. Entonces decidimos que la mejor ayuda que podíamos dar era instalando un comedor”.
Y así fue. De lunes a sábado, un grupo rotativo de voluntarias y voluntarios de Remar preparó desayuno, almuerzo y once para las más de 120 familias damnificadas de El Pino. Desde el día 4 de enero hasta el 14 de febrero. Y todo gracias a las donaciones de sus socios aunque ellos mismos tienen su propia campaña de recolección para construir su sede quemada (no por incendio sino por causa fortuita) en Valparaíso.
Evelyn cuenta que se esmeraron por entregar siempre proteínas ya que los damnificados ni siquiera se daban una pausa para sentarse en el comedor a ingerir los alimentos.
“Bajaban generalmente las mujeres a llevarse las bandejas con los almuerzos, es como una carrera contra el tiempo porque quieren terminar pronto la reconstrucción de sus viviendas, antes de que llegue el invierno”, revela.

Todos los días, largas filas de personas acudían al comedor solidario.
A medida que se han ido instalando las viviendas de emergencia, y Hogar de Cristo ha ido entregando los kits de habitabilidad para “vestirlas”, lo que incluye cocina y balón de gas, además de batería de cocina, vajilla y vasos, comedor, entonces la decisión de terminar con el comedor se tomó esta semana.
“Vimos que ya poco a poco, las familias están logrando volver a recuperar su normalidad, y decidimos que nuestra tarea con el comedor ya no era tan necesaria. Lo que sí vamos a seguir haciendo es traer cajas con alimentos y mercadería cada semana. Ya los conocimos a todos, nos hicimos amigos y sabemos quiénes son los más vulnerables entre los afectados”, finaliza la voluntaria.

El kit que Hogar de Cristo entrega es muy completo. Incluye cocina y balón de gas, entre otros muebles, razón por la cual el comedor solidario dejó de seguir funcionando.
Hogar de Cristo necesita seguir equipando las viviendas a medida que las distintas organizaciones y el mismo Estado las van construyendo. Haz tu aporte. No los olvidemos. Son más de 20 mil afectados.