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Todo sobre el valor de las mediaguas

A raíz de los desalojos, consecuencia de la imposibilidad de pagar arriendos por pérdida del empleo en estos pandémicos tiempos, la solicitud de una vivienda transitoria de emergencia se ha incrementado. En este reportaje de 2021, los que más saben del tema, cuentan cómo, dónde, quiénes, cuándo y por qué pueden conseguir una mediagua en tiempos de emergencia social. Ahora incrementamos su contenido a raíz de las viviendas de emergencia que se están entregando a causa de los incendios de este enero 2026.
Por Ximena Torres Cautivo
Febrero 20, 2021

El déficit de viviendas –que se expresa dramáticamente en los centenares de carpas y rucos, que hoy vemos en bandejones de avenidas, caleteras de autopistas, parques y rincones oscuros de Santiago y de Chile, además de en el fenómeno de los campamentos–, alcanza un número enorme: entre 700 mil y un millón, según la fuente que se consulte. El plan anunciado por Gabriel Boric al asumir fue generar 260 mil viviendas en 4 años. No necesariamente nuevas, ya que se abría a la idea del arriendo y de otras soluciones.

A raíz de los desalojos, consecuencia de la imposibilidad de pagar arriendos por la pérdida del empleo en tiempos de pandemia, del aumento de población migrante, de diversos desastres y emergencias como los recientes incendios de enero en las regiones de Biobío y Ñuble, la solicitud de una vivienda transitoria de emergencia se ha incrementado. En este reportaje, hecho en 2022 y actualizado hoy, TECHO Chile, los que más saben del tema, cuentan cómo, dónde, quiénes, cuándo y por qué pueden conseguir mediaguas en tiempos de emergencia social.

Ojo: una aclaración de los tiempos que corren es que ya no se habla de mediaguas, sino de “viviendas de emergencia”.

Sebastián Bowen, sociólogo, hoy director de Déficit Cero. Estuvo a cargo de Techo y ahora su tema fundamental son los campamentos,

La actual vivienda de emergencia es una evolución tecnológica de la mediagua tradicional. Ofrece mayor seguridad, confort térmico y durabilidad. Mientras la mediagua clásica es una estructura básica de madera de unos 18 metros cuadrados, la de hoy tiene como mínimo 24 metros cuadrados e incluye baño.

Ahora es con techo de dos aguas (ya no es mediagua) y los materiales superan el pino insigne de la versión tradicional. Hoy son de placas más resistentes (como OBS), incluyen forros de aislación y papel alquitranado. Esto contribuye a soportar de mejor forma las inclemencias climáticas, protegiendo contra la humedad y el frío. La mediagua tradicional muy fría y húmeda.

NO DIGAMOS MEDIAGUA

Las nuevas viviendas de emergencia buscan un mejor estándar de vida. A veces, incluyendo instalaciones eléctricas básicas, mayor espacio y baño, enfocándose en dar mayor dignidad a la familia durante la transición a la casa definitiva.

En situaciones de emergencia, como las que estamos afrontando a causa de los incendios en el sur, Hogar de Cristo se encarga de “vestirlas por dentro”. Así, cada casa que levanta Techo, queda habilitada interiormente. Eso significa que se entrega un kit de habitabilidad. Esto es una cama, un camarote, un comedor, una cocina con balón de gas, batería de cocina, vajilla, vasos, hervidor, ropa de cama. Objetos que son particularmente valiosos cuando se busca retomar la normalidad de la vida cotidiana.

“Ciertamente este último año, hemos percibido un aumento en la demanda por viviendas transitorias de emergencia”. Eso dijo el entonces director de TECHO, el sociólogo Sebastián Bowen, cuando buscamos cotejar con los que más saben el aumento de solicitudes de mediaguas. Hoy, Bowen es director ejecutivo de Déficit Cero.

Antes de la pandemia, Sebastián Bowen había dicho que “hacen falta cerca de 500 mil casas para terminar con la falta de viviendas. Esto, medido por la CASEN. Pero la Cámara Chilena de la Construcción dice que son 740 mil. Ese es el desafío que tenemos como país. Si lo vencemos, estaremos solucionando los campamentos, pero también el allegamiento, el hacinamiento y el arriendo abusivo”.

Ahora, sin embargo, esa demanda se ha exacerbado. Y hasta una mediagua parece un lujo.

Bowen prefiere no hablar de “mediaguas”, concepto que considera “antiguo, asociado a las letrinas, a un estándar demasiado bajo, por eso decimos vivienda transitoria o vivienda de emergencia”. Pero el concepto está muy arraigado y en la emergencia –ya sea natural o social–, la gente no duda y apela a que “me ayuden con una mediaguita”.

MUJERES Y MIGRANTES

La idea de generar una vivienda de emergencia se originó en el Hogar de Cristo a partir del Departamento de Obras y Viviendas Populares de la misma Fundación, en julio de 1958. En 1966, el Departamento se independiza y nace Fundación Vivienda para satisfacer la necesidad de construir una casa liviana, que pudiera trasladarse fácilmente, para ser construida en tomas de terreno donde llegaban a vivir familias sin techo en la década de los 60.

Desde sus inicios, este programa fue liderado y marcado por la presencia del sacerdote belga, de origen noble, avecindado y “chilenizado” en la población La Victoria, Josse Van der Rest. El jesuita, que murió en julio de 2020, a los 96 años, se hizo conocido en nuestro país como “el padre de las mediaguas”. Bajo la impronta del padre Alberto Hurtado de “crear un hogar para los que no tienen techo”, hasta 2022  la fundación proveyó casi 500 mil soluciones de emergencia y más de 7 mil viviendas definitivas, beneficiando a sobre 2 millones de personas.

La asistente social Silvia Acevedo, encargada durante años de avaluar a los postulantes a una vivienda transitoria, nos dijo en 2021.

-En los dos últimos años, la demanda por mediaguas ha sido sostenida y creciente. Las solicitudes son de personas que viven hacinadas o allegadas, en su mayoría mujeres, que han quedado sin trabajo a causa de la pandemia y no pueden pagar el arriendo del lugar donde vivían y son desalojadas. Familias que se han quedado en la calle”.

-¿También reciben solicitudes de migrantes?

-Atendemos también a migrantes, pero no ha habido una explosión de demanda por ese lado. Quizás se deba a que nosotros no beneficiamos a personas en tomas y campamentos.

Mediaguas en Chile.

En 2021, más del 60 por ciento de quienes recibían una mediagua era mujeres.

EL PADRE DE LAS MEDIAGUAS

Un tríptico impreso explica con claridad quiénes pueden optar a este beneficio tan solicitado: se trata de familias que, por su condición de vulnerabilidad, no cuentan con recursos propios ni ayuda estatal oportuna para acceder a un es­pacio digno donde desarrollar la vida familiar. Otra condición clave es que deben tener una “autorización de sitio”. Eso es un documento formal firmado por el o los dueños del terreno donde será ubicada la vivienda de emergencia, el que debe ser acompañado por una serie de antecedentes, como el registro social de hogares, comprobantes del ingreso familiar, la orden de desalojo en caso de existir, certificado de discapacidad si amerita, y otros. En definitiva: siguen allegados, pero no tan pegados, en el sitio de un familiar directo o de alguien cercano.

Más del 60% de las beneficiadas con una vivienda transitoria son mujeres madres de familia.

Con todos estos antecedentes sociodemográficos, laborales, educacionales, se hace la selección, que, de acuerdo a datos de 2019, ese año favoreció a 702 familias de la Región Metropolitana y Valparaíso, que es donde funciona el programa. Esto representa un 63% de los grupos familiares que postularon.

Puente Alto, Pudahuel y Lampa son las comunas de Santiago donde Fundación Vivienda instaló el mayor número de mediaguas en 2019.

“El 85% de las familias que atendemos son lideradas por una mujer”, cuenta Silvia Acevedo. Y casi el 60% de ellas está a cargo de un hogar monoparental. La edad promedio de las solicitantes es 35 años.

El 54,3% de los jefes de hogar no logró terminar la enseñanza media, el 40% de las familias dependen de ingresos por concepto de jubilaciones, pensiones o subsidios del Estado y el 76% vive en situación de extrema pobreza. Y, en cuanto a las condiciones de habitabilidad previa, el 76% de los atendidos en 2019 vivía de allegado; el 43%, en situación de hacinamiento; en el 35,3% de los casos dormían más de dos personas por cama, que es uno de los efectos más nocivos del hacinamiento, y el 16% presenta alguna situación de urgencia, como violencia intrafamiliar, amenaza de desalo­jo, episodios de violencia o abuso sexual, consumo problemático de alcohol o drogas, lo que le otorga mayor prioridad a su situación

Aún no están disponibles los datos 2020, pero no cabe duda que la precariedad descrita será aún peor a causa de la pandemia, fenómeno que vuelve aún más críticas las consecuencias del hacinamiento. Lee aquí algo de la historia de Fundación Vivienda.

¿QUIÉN LAS INVENTÓ?

Las mediaguas no son gratis, si bien hay familias –muchas–, que por su extrema vulnerabilidad, no pagan nada. “Pero eso es algo que se ve caso a caso”, precisa Silvia.

El mercado privado de las mediaguas –existen empresas que se dedican al tema– ofrece soluciones desde los 450 mil pesos hasta más de un millón cien mil pesos, de acuerdo al tamaño y material. Las de la TECHO no se comercializan sino que se asignan con los criterios sociodemográficos ya detallados,  y consisten en un kit que incluye los paneles prefabricados y los materiales complementarios (puertas, ventanas, bisagras, quincallería), así como un manual de construcción.

La trabajadora social Silvia Acevedo, por su larga experiencia, repasa varios de los cambios de todo tipo que han experimentado estas soluciones transitorias de emergencia: “Ya no son de 6×3 metros como era al comienzo, ahora algunas tienen hasta 38,5 metros cuadrados. El material ya no es madera, sino OBS, que es una placa prensada. Ahora llevan pilotes, lo que las aísla del suelo helado, de la tierra”, comenta y no puede dejar de comentar el liderazgo de “el padre de las mediaguas”, Josse Van Der Rest, “que fue capellán de nuestra fundación durante muchos años”.

Mediaguas en Chile.

Josse Van Der Rest fue el motor de Fundación Vivienda. Murió en julio del año pasado, a los 96 años.

“La mediagua la inventó la gente, yo sólo fui responsable de industrializarla y hacer que las personas pagaran por ellas lo menos posible”, nos dijo en 2018 el viejo jesuita con su castellano enrevesado y lleno de chilenismos.

Mencionó a sus opulentos sobrinos y sobrinos nietos europeos que en distintos momentos habían venido de Bélgica a Curanilahue, por ejemplo, a construir mediaguas como voluntarios. “Cualquier joven mejora, se transforma, trabajando por los más pobres. Conocer al pobre es mejor que ir a la universidad. Los pobres deben ser nuestros maestros. Es lo que enseña Jesús. Él vivió como pobre entre los pobres, por eso, pero hoy nadie entiende eso”, nos dijo.

DÓNDE CONSEGUIRLAS

En esa misma entrevista, también sostuvo que el terreno es mucho más relevante que la casa.

Es lo que sostenía el viejo presidente Eduardo Frei, el padre. Las familias pobres requieren un terrenito, agua y luz. El alcantarillado puede incluso ser un simple cagadero, un hoyo de 8 metros de profundidad. Esos yo los hacía con chuzo. El pobre que consigue tener un terreno urbano sale de la pobreza, así de simple. Por eso, hoy mi mayor lucha es contra la especulación urbana que asfixia a los pobres y genera segregación y exclusión”. Conoce aquí más de la historia del creador de la madiagua en Chile.  Aunque el cura Josse reivindicaba el valor de su invento, reconocía, como insiste Sebastián Bowen, que la mediagua es una vivienda transitoria.

Esto también lo refuerza Silvia Acevedo. Dice:

“Nosotros atendemos la urgencia de tener un techo donde vivir. Por eso mismo no consideramos a la mediagua como una alternativa para ampliarse. Tampoco la entregamos por segunda vez a una misma familia. Privilegiamos la urgencia social, y el proceso de entrega puede durar mínimo un mes, máximo tres meses, y, después del estudio social de la familia, es clave la evaluación técnica del terreno. Pero todo depende de la disponibilidad de recursos; siempre son más las solicitudes que las entregas, sobre todo en este último tiempo”.

Si buscas una vivienda de emergencia, contáctate con TECHO Chile. Y en caso de que seas víctima de los recientes incendios, el trámite es a traves de SENAPRED: Hogar de Cristo no realiza este servicio. Sólo habilita interiormente las viviendas. 

 

 

Si quieres apoyar a quienes perdieron su vivienda en los incendios, dona aquí.