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Lina Arrieta: Mujer Destacada 2026

En 2023, Lina dejó Tierra Amarilla y se instaló en Bilbao junto a su marido. Tres años después, la región que ayudó a levantar desde lo social, lo ambiental y lo comunitario la vuelve a poner en el centro: el Diario Chañarcillo la distinguió como Mujer Destacada 2026.
Por Matías Concha P.
Marzo 20, 2026

Cuando Lina Arrieta dejó Tierra Amarilla en junio de 2023, no se fue en silencio. Se fue después de décadas de trabajo social, de liderazgo ambiental, de peleas comunitarias y de una despedida cargada de afecto en la iglesia que ella misma ayudó a restaurar. Se fue, también, con la convicción de que había llegado la hora de privilegiar la calidad de vida de los años que quedaban, los suyos y los de Esteban Sánchez, su marido. Bilbao, la tierra de su padre, aparecía entonces como destino y refugio.

Tres años después, Atacama volvió a buscarla.

En el marco del Mes de la Mujer, el Diario Chañarcillo la distinguió como Mujer Destacada 2026, un reconocimiento que, por cuarto año consecutivo, busca relevar a mujeres líderes de la región. Esta vez el nombre elegido fue el de Lina Celestina Arrieta Herrera, ingeniera químico-industrial, empresaria agrícola y una figura cuya huella atraviesa varios mundos a la vez: el ambiental, el comunitario, el social, el agrícola y el espiritual.

La ceremonia fue virtual, pero el tono fue el de un homenaje grande. El gerente general del medio, Manuel Madrid del Real, destacó que su elección fue transversal y la definió como una líder integral. La delegada presidencial de Atacama, Sofía Cid, subrayó que el legado que deja en la región —en materias ambientales, agrícolas y sociales— será perdurable. Y desde el Hogar de Cristo en Atacama, Carol Calderón resumió algo que en Tierra Amarilla se sabe hace rato: “Lina es una mujer que logra que las cosas ocurran”.

NO ES UNA EXAGERACIÓN

Mucho antes de que la sostenibilidad se volviera palabra de moda, Lina ya estaba impulsando campañas de forestación, reciclaje y educación ambiental en una comuna marcada por la riqueza minera y, al mismo tiempo, por una pobreza que siempre le pareció intolerable. Fue parte del Consejo Ecológico Comunal de Tierra Amarilla y de la Coordinadora Ambiental de Atacama, donde levantó alertas cuando casi nadie quería escuchar.

Pero si algo termina de explicar su lugar en la memoria regional es la manera en que cruzó ese trabajo ambiental con una vocación social concreta. En 1989 impulsó la creación de la filial del Hogar de Cristo en Tierra Amarilla y lideró el Centro Comunitario Padre Hurtado, además de distintos programas para niños, jóvenes y familias vulnerables.

Su paso por el mundo público tampoco fue decorativo. Fue concejala de Tierra Amarilla y luego encargada regional de la Subsecretaría de Desarrollo Regional y Administrativo, donde empujó proyectos de infraestructura y desarrollo para distintas comunas de Atacama. En paralelo, abrió otra puerta al convertirse en la primera mujer en presidir la Asociación de Productores y Exportadores Agrícolas del Valle de Copiapó, APECO, donde promovió una mirada de desarrollo agrícola más sustentable y colaborativa.

Además, desde la parroquia Nuestra Señora de Loreto participó activamente en iniciativas sociales y en la restauración de ese espacio patrimonial. La hermana Claudia Muñoz, citada por el Chañarcillo, la definió como “una mujer de fe que pone su liderazgo al servicio de los demás, con una combinación única de ternura y firmeza”.

Desde España, donde reside actualmente, agradeció el homenaje con una frase que tiene bastante de balance: “Uno no dimensiona las huellas que deja hasta que escucha estos testimonios. Todo lo que hice fue pensando en las personas y en el bien común”.