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Eliminar Franquicia Sence: No puede ser todo o nada

En el contexto del Plan de Reconstrucción Nacional, una medida que parece absolutamente rotunda es la elimimación de la la franquicia tributaria de capacitación. Dos expertos en formación laboral, el director ejecutivo de Infocap y el de Fundación Emplea, explican aquí las nefastas consecuencias que tendría la medida sobre los trabajadores menos calificados que buscan capacitarse para mejorar sus expectativas de desarrollo.
Por Manuel Ureta y Jorge Gaju
Abril 23, 2026

El proyecto de “Plan de Reconstrucción Nacional” propone eliminar la franquicia tributaria de capacitación, principal fuente de financiamiento de la formación para el trabajo en Chile. Más allá de sus fundamentos, la señal es clara: se desarma el principal instrumento de desarrollo de capital humano sin una alternativa equivalente a la vista.

Es positivo que se revisen las falencias de la franquicia SENCE. Esta política ha sido mal utilizada en reiterados casos y requiere correcciones. Pero eliminarla sin reemplazo es dejar un enorme vacío, más aún cuando el propio Gobierno ha señalado que el empleo es la principal herramienta de movilidad social.

Se entiende la necesidad de orden fiscal. Sin embargo, aplicar aquí una lógica de “todo o nada” resulta contradictorio: se debilita una política de largo plazo y, en paralelo, se priorizan subsidios que, siendo útiles, operan en el corto plazo y no construyen capacidades. El empleo no se sostiene solo con incentivos a la contratación (o caja inmediata para las empresas); requiere también instrumentos de largo plazo.

CORREGIR, NO DESTRUIR

El proyecto, además, avanza en un sentido difícil de comprender: elimina mecanismos de financiamiento y, al mismo tiempo, reduce las barreras de entrada para proveedores de capacitación. La evidencia en Chile y las buenas prácticas internacionales muestran lo contrario: se requieren instituciones formativas con estándares claros, equipos especializados, trayectoria y supervisión efectiva.

Corregir el sistema del SENCE es necesario, y el Gobierno encontrará muchos aliados en ese camino. Desmantelarlo sin una alternativa clara es riesgoso. La diferencia entre ambos caminos no es técnica: es el tipo de oportunidades que el país decide ofrecer, especialmente a quienes hoy tienen menos.