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Gonzalo Muñoz:

“Estamos en una crisis social que crea millones de migrantes climáticos”

De encabezar la reconocida y premiada empresa B, “Triciclos”, pasó a convertirse en el champion de la Conferencia de Cambio Climático que se realizará en Chile. Como el Hogar de Cristo estará presente, conversamos con él sobre pobreza y crisis ambiental.

María Luisa Galán

 

Si hay algo que destaca a Gonzalo Muñoz es su sencillez. Quien no lo conociera no se imaginaría que su historia, por lo menos la profesional, está cargada de importantes logros. Fue cofundador y director ejecutivo de Triciclos, la premiada empresa B de reciclaje que este año fue reconocida por “The Circulars”, algo así como el Premio Oscar de la Economía Circular Mundial.

Y este año se le sumó un nuevo desafío: fue nombrado High-Level Climate Action Champion de la XXV Conferencia de Cambio Climático de la ONU (COP 25), que se realizará entre el 2 y el 13 de diciembre en Santiago y en la que el Hogar de Cristo estará presente.

Le ha tocado viajar. Estuvo en Colombia, en una “gira apoyando la acción climática con las empresas y coordinando algunas actividades con el gobierno”. También en Costa Rica, donde se realizó la PRE COP, que es una instancia preparatoria para lo que será el gran evento. Desde San José, nos cuenta cómo será la COP 25 y cuán ligados están pobreza y medioambiente.

-¿Cuál es la relación entre medio ambiente, contaminación y pobreza?

-La crisis climática y medioambiental tiene una directa relación con las anomalías climáticas, como aluviones, sequías, incendios descontrolados y, en general, los más afectados son las personas de mayor vulnerabilidad y menor capacidad de adaptarse a la crisis. Por eso es muy importante que incorporemos el elemento de justicia social a las acciones, tanto en materia de adaptarnos a la crisis climática como de mitigar el efecto para reducir el impacto.

-¿Las zonas de sacrificio coinciden con las zonas de pobreza?

-Las zonas de sacrificio se crearon con una lógica productiva, en donde se entendía que esas externalidades negativas eran “aceptables” y era evidente que esas zonas se instalaron donde vivían personas con mayor vulnerabilidad. No son zonas donde se promueva, por ejemplo, el turismo. En ellas, el daño se va direccionando de “forma natural”; o sea, por condiciones del mercado y menor capacidad de reacción, son zonas que van quedando desplazadas o que resultan menos atractivas para el desarrollo inmobiliario.

-¿Qué representa Quinteros ante el cambio climático?

-Todas las zonas donde se están desarrollando acciones en que los deshechos, los residuos, fueron algo aceptable, hoy son un espacio donde debemos concentrar el mayor esfuerzo de tecnología y capacidades para revertir el daño.

-¿Esa tarea es de las empresas, de la comunidad, del gobierno, de todos?

-Es difícil definirlo, pero sin duda es una tarea en la que todos podemos y debemos colaborar. Es evidente que hay personas más afectadas y también grupos u organizaciones que han tenido cierto grado de beneficio. Lo que tenemos que resolver es cómo entendemos nuestro modelo de desarrollo. Creo que en el caso de las empresas, todas tienen que aprender a mirar cuáles son nuestras externalidades negativas y entender que va a llegar un momento en que esas externalidades pasarán a ser inaceptables. Al mismo tiempo, vemos cómo esas externalidades se convierten en pérdida de credibilidad de las empresas, lo que genera un deterioro en el valor de la compañía y de la marca. Ahí es importante que los ciudadanos  tomemos acción no sólo a través de protestas, sino que entendiendo que como ciudadano, consumidor, trabajador o proveedor, somos parte de una cadena de valor donde podemos incidir para que las cosas cambien. Eso va a implicar que todos hagamos ciertos sacrificios y nos acomodemos a distintas formas de vivir que ayuden a que avancemos más rápido.

-¿Los pobres afectan al medioambiente o el medioambiente afecta a los pobres?

-En general los seres humanos afectamos considerablemente al medioambiente. Hay que definir qué es pobreza, si es el poder adquisitivo, ahí me pongo al lado de los pueblos indígenas, que viven en la selva y conviven armoniosamente con el medioambiente, donde no existe una correlación entre pobreza y daño medioambiental. Si pobreza es acceso al poder adquisitivo, muchas veces el daño al medioambiente tiene que ver con el sobreconsumo y la sobrecarga. Es cuando somos muchas personas habitando de forma descontrolada en base a nuestro modelo de consumo. Y eso puede ocurrir independientemente del estatus socioeconómico.

-¿En la COP se hablará de pobreza o será un tema más indirecto?

-En esta cumbre de acción, crisis y cambio climático los temas de climas se ven fundamentalmente por dos vías. Uno es con todo lo que tiene que ver con mitigación, cómo reducimos los gases del efecto invernadero. Pero hay otra dimensión que es la adaptación. Y en la adaptación uno de los primeros puntos de entrada tiene que ver con la pobreza, con lugares donde ya se ha visto afectada la vida, el desarrollo y la condición de estabilidad de la población. Ocurre que hoy, a nivel global, los más afectados por la crisis climática son en gran medida quienes menos responsabilidad tuvieron en generar esta crisis. No sólo respecto a personas más pobres o más ricas, sino con los países. Hay un tema de justicia puesto en la agenda desde el inicio. Lo que se busca es que los acuerdos y las acciones que se desarrollen ayuden a resolver una dimensión que es de justicia. Cuando hablamos de adaptación es clave colocar el elemento de justicia y entender que no estamos sólo en una crisis medioambiental, sino en una crisis social que está creando a nivel global millones de migrantes climáticos. Personas que se están viendo forzadas a salir de su hábitat, migrando hacia donde se pueda vivir porque el clima cambió.

-Por último, ¿qué te parece que Greta Thunberg venga a Chile?

-Me parece un símbolo de estos tiempos. El hecho de que los jóvenes y los niños estén manifestándose, muestra cómo hemos llegado a un punto donde ya no cabe seguir haciéndonos los tontos. Se hizo evidente la magnitud de la crisis, que estamos entrando en la fase de no retorno y tenemos que actuar rápido. Perdimos ya mucho tiempo. Greta tiene una capacidad inherente a su condición de asperger, por lo tanto dice las cosas exactamente como las piensa, con una narrativa bien articulada. He tenido la posibilidad de estar con ella y es realmente una niña muy capaz. Como papá me dan ganas de protegerla, siento un grado de angustia de imaginarme a una de mis hijas a los 16 años expuesta a ese nivel de tensión. Como se dice en chileno, hay que tener huevos para pararse frente al plenario de Naciones Unidas a manifestar tu emocionalidad de esa forma. Quien la critique que vaya y se pare ahí adelante. Ella está haciendo una labor que se complementa con la mía: movilizar la acción climática en el mundo.

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