Hogar de Cristo abrió una convocatoria nacional dirigida a personas mayores de 65 años para estimular la escritura a mano. Lo manuscrito es una práctica que cumple un rol clave en la memoria, la autonomía y la salud mental en la vejez. Está invitando a sumarse a todas las organizaciones que trabajan temas de envejecimiento positivo. Travesía 100 ya está involucrada en la difusión de la idea.
La iniciativa, que se desarrollará entre el 27 de abril y el 1 de junio, invita a enviar textos manuscritos y premiará simbólicamente la letra más bella, con el objetivo de rescatar la palabra escrita como herramienta de bienestar, inclusión y dignidad. El premio será entregado el 1 de junio, pero el verdadero valor está en promover la escritura a mano como una forma de mantener activa la memoria y ágil la motricidad fina en personas mayores, entre otros beneficios comprobados.
“Nos encontrmos con personas que han vivido toda su vida sin saber leer ni escribir y que hoy, a los 70 u 80 años, nos piden ayuda para alfabetizarse. Eso habla de una deuda profunda como país”, señala Liliana Cortés, directora social nacional de Hogar de Cristo.
Chile vive un acelerado proceso de envejecimiento. Actualmente, más del 18% de la población tiene 60 años o más, y se proyecta que esta cifra supere el 30% hacia 2050. Hoy, incluso, ya hay más personas mayores que niños menores de 15 años.

Las culturas orientales envejecen mejor. Algunos lo atribuyen a que mantiene el hábito de la caligrafía toda su vida. Escribir a mano es un saludable eejercicio para grandes y chicos, pero sobre todo para grandes. AGENCIA BLACKOUT
Si bien el analfabetismo en Chile es bajo en promedio, se concentra fuertemente en las personas mayores. En el grupo de 60 años y más puede superar el 6%, con cifras aún más altas en mayores de 75 años. La mayoría de quienes no saben leer ni escribir son mujeres, debido a brechas históricas de acceso a la educación, trabajo infantil y roles de cuidado asumidos desde la infancia.
“El analfabetismo en Chile tiene rostro de persona mayor y, en muchos casos, rostro de mujer”, enfatiza Liliana Cortés.
Diversos estudios internacionales destacan que escribir a mano actúa como una verdadera “gimnasia mental”, especialmente en personas mayores. Estimula la memoria, favorece la concentración, activa la motricidad fina y puede contribuir a prevenir el deterioro cognitivo, además de reducir el estrés.
“La escritura no es solo una habilidad técnica. Es autonomía —leer una receta, firmar, comprender un documento—; es dignidad y participación social”, explica la directora social de Hogar de Cristo.
En sus servicios de atención domiciliaria y residencias de larga estadía, la organización se encuentra a diario con personas que nunca aprendieron a leer ni escribir, otras que ocultan esta situación por vergüenza, y muchas que expresan el deseo de aprender incluso en la vejez. Promover espacios para alfabetizarse y ejercitar la escritura es, para la fundación, una forma concreta de inclusión.
“Promover la escritura a mano en personas mayores no es nostalgia: es salud mental, inclusión y dignidad”, subraya Liliana Cortés.
La convocatoria está dirigida a todas las personas mayores de 65 años, sin distinción de origen social, y se enmarca en la campaña de apoyo a los servicios de atención domiciliaria de Hogar de Cristo. Además de celebrar la escritura, busca visibilizar a quienes no tuvieron la oportunidad de aprender y hoy quieren hacerlo.
“Aprender a leer y escribir no tiene edad. Pero llegar a viejo sin haber tenido esa oportunidad es una desigualdad que como sociedad no podemos seguir ignorando”, concluyen desde la organización. E invitan a volver a escribir a mano.
